El recluso de la cárcel de Coronda Fabio Giménez (32), que cumple condena por robo y tiene causas en trámite por extorsiones y homicidios ordenados desde la cárcel, y su pareja Samantha Vilches (34), fueron imputados por haber organizado el crimen de Verónica Almada, una mujer que fue muerta a tiros en su casa de Urquiza al 6000, barrio Ludueña, el pasado 18 de febrero. La víctima era hermana de un hombre señalado como cabecilla de una organización criminal que resultó ileso y era el objetivo a eliminar.

Ese día, al menos cuatro personas encapuchadas que se movilizaban en un auto Fiat Punto rojo pasaron por el frente del domicilio y gatillaron unas 20 veces. La mujer de 38 años resultó muerta; su hijo de 6 meses y otra chica de 22 años sufrieron lesiones por los balazos.

El fiscal Adrián Spelta le atribuyó a Giménez y a Vilches “haber planificado, coordinado y congregado los medios, elementos y personas necesarias” para matar a Jonatan Ezequiel “Peco” Almada, que meses después fue preso como “gerente” de una narcobanda del noroeste con conexión con el grupo criminal Los Monos.

Según la acusación, Giménez le pidió a Vilches que se encargara de contactar a las personas, con los vehículos necesarios, entregar las armas y así llevar adelante el ataque homicida en Urquiza y Magallanes. Con la asistencia de por lo menos tres personas más, Vilches constató el domicilio donde Jonatan se podría encontrar y se encargó de entregar una suma de dinero y las armas.

Verónica Almada, asesinada en un ataque que tenía como objetivo a su hermano.

Verónica era la hermana de Jonatan Almada, un integrante de peso en la banda de Mauro Gerez, Andy Benítez, Julián Aguirre y el fallecido Cristian “Larva” Fernández” a la que le atribuyen delitos de homicidios y extorsiones en Ludueña y Empalme Graneros y una sangrienta disputa con otro grupo denominado “los Riquelme”.

Las gestiones de Giménez y su pareja con los tiratiros de alquiler quedaron plasmadas en escuchas que Spelta presentó como evidencia. La dupla sentimental y delincuencial quedó presa por el plazo de ley por resolución del juez Pablo Pinto. Por los delitos de homicidio doloso doblemente calificado por la promesa remuneratoria y por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego en grado consumado y en tentativa, en carácter de instigador para Giménez y en carácter de coautora funcional para Vilches.

Giménez es un recluso que a comienzos de 2021 cumplía los últimos tramos de una condena por robo calificado en la Unidad Penitenciaria N°3, de Zeballos y Riccheri.

En mayo de ese año, su nombre surgió en al menos dos investigaciones de resonancia como una especie de reclutador de mano de obra para llevar a cabo homicidios por encargo. Uno de ellos fue el de Nicolás “Fino” Ocampo, que estaba ligado al capo mafia Esteban Alvarado y fue acribillado en abril de 2021.

El otro no llegó a concretarse. Es el caso por el que terminó condenado a 11 años el empresario de suplementos dietarios Lucas Farruggia, quien se hizo cargo de contratar –intermediario mediante– a Giménez para que sus tiratiros borraran del mapa a un ex socio.

Giménez también está imputado por ordenar una saga de extorsiones a comerciantes de Villa Gobernador Gálvez y el sur de Rosario, con la colaboración de sus parejas de turno y mano de obra fungible de la economía delictiva. Siempre desde su celda, y con celulares que son ingresados de manera ilegal a los pabellones.

En agosto pasado, la madre de Giménez, una mujer llamada Catalina Aquino, fue asesinada en su casa de barrio Santa Lucía. Y Rubén, uno de sus hermanos, también fue muerto a tiros a fines de 2019 por integrantes de la banda de Claudio “Morocho” Mansilla, un pesado del extremo oeste conocido, entre otros delitos, por haber escapado de la cárcel de Piñero.